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Retos Globales de la ESS

Autor/a: 
Daniel Tygel (ex-secretario ejecutivo de RIPESS Internacional) y Jordi Ribas (miembro del Comité de Coordinación de RIPESS Europa)

La crisis de civilización es ya una evidencia difícil de seguir obviando, aunque algunos se empeñen en ello. La frenética actividad humana, en su búsqueda incesante de recursos de todo tipo y su afán por apropiarse de todo cuanto la naturaleza ofrece aquí y ahora, ha llegado hasta los mismísimos límites del planeta Tierra. Más que hablar de «la» crisis, se debería hablar de «las» crisis: energética, alimentaria, ecológica, demográfica y de valores. Es ya una certeza que una parte muy importante de la actividad económica del ser humano basa sus expectativas en premisas esencialmente falsas. La competitividad, el lucro y el crecimiento económico sostenido ad infinitum no son ni de lejos las únicas premisas epistemológicas subyacentes a los modelos de organización de las sociedades humanas. Que las perspectivas de crecimiento son limitadas es ya una certeza, y que con estas premisas conviven otras opuestas como la cooperación, la ayuda mutua, el bien común o el desarrollo local sostenible, es otra.

Bajo este segundo modelo epistemológico, los movimientos de izquierdas globales han conseguido poner en marcha en algunos lugares como Ecuador, Brasil, Argentina, Grecia y más recientemente España entre otros, políticas públicas antihegemónicas de corte keynesiano, que en el mejor de los casos han podido poner un poco el acento en la dimensión social, aunque se siga dependiendo de un crecimiento constante. En otros casos como son Cuba o Venezuela, ni siquiera ha habido oportunidad de valorar el impacto social de sus políticas públicas, debido a la presión ejercida por las potencias económicas occidentales que han llevado a estos países a una situación insoportable de tensión social. Además, el nuevo escenario global multipolar que se está configurando con la irrupción de las potencias emergentes (BRIC), podría tener como efecto perverso la radicalización de las potencias occidentales como EE.UU. y Europa; provocar un aumento de las tensiones internacionales y del riesgo de militarización de las zonas calientes de especial interés geoestratégico, como ya lleva ocurriendo en las últimas décadas en, por ejemplo, Oriente medio. Y a pesar de todo, el capitalismo persiste en su actitud, y en su agenda post2015 no duda en mostrar sus futuros campos de acción estratégica, con la única finalidad de sobrevivir a cualquier precio, a saber:

  • La privatización de los servicios sociales básicos (finance for development).
  • La mercantilización de los bienes comunes (mercado de carbono, agua, materias primas, etc.).

Ante esta situación, las alternativas económicas y movimientos de resistencia, aunque en crecimiento y ebullición, siguen siendo marginales y atomizados. Y otros movimientos de base, como los sindicatos, siguen apoyando al capitalismo desde una dialéctica de enfrentamiento pero a la vez de perpetuación del sistema. Entonces, la gran pregunta al tratar los retos de la ESS es: ¿cómo cambiar un mundo que no quiere cambiar?

Si la crisis es de civilización, anterior a la dialéctica capitalismo-socialismo, entonces el verdadero campo de lucha y resistencia está en la esfera de lo simbólico, en la aprehensión de la realidad, en el sentido del desarrollo, del crecimiento, la realización o el trabajo. Es una lucha paradigmática, cultural, teórica y tecnológica simultáneamente. Es en este contexto en el que se ubica la ESS, cercada de retos, trampas, potencialidades y fuerzas simbólicas. Los retos son las expectativas y las acciones asociadas que se propone llevar a cabo para superar sus debilidades o amenazas.

A continuación se desarrollan algunos de los grandes retos que la ESS tiene por delante así como algunas pistas para su superación.

Reto 1. Hongos y capilaridad: de la potencialidad a las soluciones de escala

A menudo se sigue planteando la ESS en términos de potencialidad, lo que lleva implícito cierto significado de incapacidad de resolver las necesidades de la sociedad. Es cierto que el impacto subjetivo sobre las personas activistas del movimiento es (por lo general, y salvando algunas debilidades estructurales como la autoexplotación o la precariedad), muy positivo, pero no logra demostrar capacidad de escala. Superar este límite es uno de los grandes retos pendientes a corto y medio plazo. El movimiento debería reforzar su articulación alrededor de redes y cadenas económicas solidarias, circuitos cortos, medios y quizás largos, pero siempre que sea posible comprando o vendiendo productos y servicios de la ESS. Solamente así se puede llegar a conseguir una masa crítica suficiente para superar este límite de escala. Pero este reto no se apoya solamente en el interno del movimiento, se debe trabajar también la dimensión externa. La ESS necesita disponer de recursos económicos para crecer y fortalecerse; y éstos están mayoritariamente al servicio del capitalismo. El sistema capitalista nunca se postuló para resolver las necesidades humanas, simplemente llegó espontáneamente impulsado por la revolución industrial ganando espacio en comparación con los procesos feudales. Los estados, administraciones y políticas públicas como bienes comunes, son espacios por reconquistar, en especial todo lo referente a las compras públicas e incentivos fiscales. Conseguir esto implica necesariamente actuar como sujetos políticos y reforzar las alianzas con todos los movimientos de base posibles.

Reto 2. Cultura de la individualidad, la competencia y la poca paciencia para la democracia

En la ESS todas las personas son corresponsables de gestionar y decidir sobre los bienes comunes. En este sentido, no se basa en la jerarquía en términos del poder del patrón, sino en el conocimiento, la sabiduría, la confianza o la solidaridad. El sistema educativo, atravesado por valores de individualismo y competitividad, enseña a tener poca paciencia con los procesos democráticos y asamblearios, que suelen ser muy lentos y tediosos. El bagaje educativo y cultural también topa con el límite de nuestra paciencia cuando se trata de escuchar y cooperar. Por tanto, para seguir consolidando la ESS como alternativa, tendría que poder ponerse en valor económicamente, como parte de la actividad, el tiempo invertido en cultivar relaciones estructuradoras basadas en la confianza, la corresponsabilidad o el compromiso con los intereses colectivos. La educación de base, transmisora de valores de cooperación, apoyo mutuo, solidaridad, interdisciplinariedad, emprendimiento colectivo, trabajo en equipo o desarrollo personal, se convierte en una de las estrategias y retos prioritarios de la ESS.

Reto 3. La ilusión de la economía solidaria como chip alternativo al capitalista

Las personas que forman parte de la ESS a menudo también se refieren a ella como si fuera una especie de chip de teléfono móvil, que al sustituirlo por el chip del capitalismo, les permite mantener su estilo de vida, pero con la conciencia un poco más tranquila. Esta visión ingenua de la realidad no pasa de ser una estrategia de autojustificación, dado que lo que está en juego es precisamente el propio estilo de vida. Es bien conocida la tendencia humana a acomodarse, muy especialmente a la sociedad de consumo, que está diseñada precisamente para conseguir este efecto en las personas. Éste es otro límite a tener en cuenta. El reto pasa por deconstruir cotidianamente y romper con el estilo de vida capitalista. Asumir que la ESS es también un movimiento social que aspira a un cambio sistémico en todas las esferas de comportamiento humano, es decir, un cambio en el modelo de civilización.

Reto 4. Dificultades de diferenciación con respeto a la RSC y la asistencia social

La comunicación, la forma en la que se transmite la experiencia y los conocimientos, o la gestión de los discursos son de crucial importancia en la construcción y crecimiento de la identidad de la ESS como movimiento social, que trata de diferenciarse y hacerse con un lugar en el mundo. En este sentido es necesario hacer frente a la todopoderosa maquinaria comunicativa del capitalismo, cuyas principales estrategias son, por un lado, generar falsas necesidades para el consumo, y por otro apropiarse de toda práctica o discurso que pueda suponer una amenaza para su hegemonía o pueda generar rentabilidad económica. El capitalismo sabe muy bien cómo apropiarse de los discursos de la ESS y no vacilará un instante en hacerlo. Una vez cooptada la innovación son capaces de venderla con una eficacia diabólica. En el caso de la ESS, los némesis engendrados por el capitalismo son la responsabilidad social corporativa y la economía social de corte asistencialista. Es por ello que normalmente las políticas públicas de economía solidaria la insertan en el ámbito de la economía social y la inserción, lo que es interesante, pero no suficiente. Las propuestas de políticas públicas tienen que desplegarse ampliamente en los diferentes ámbitos del desarrollo, tienen que tocar el corazón de las acciones públicas de promoción de éste, y no deberían restringirse ni verse confinadas única y exclusivamente al ámbito de lo social. El marketing como tecnología social, disecciona minuciosamente la superficialidad de los deseos humanos y fabrica los dispositivos para facilitar la invasión de nuestra cotidianidad e intimidad. La ESS quiere romper también con esta manipulación discursiva del capitalismo, y para ello es necesario tener muy claro que se propone como modelo de superación del mismo, y decir bien alto que es un movimiento anticapitalista.

Reto 5. Baja adhesión, baja popularidad... ¡baja viralidad!

Como todo en la vida, los excesos tienen efectos negativos. El exceso de militancia y activismo también, y a menudo hace caer en la trampa de la exclusión, por considerar que solamente desde la militancia y el activismo se puede poner en práctica la ESS. Es cierto que estos rasgos, juntamente con otros como el pensamiento libre o la memoria histórica, son pilares de la transformación social. Pero como movimiento de base es importante hacerse preguntas como: ¿es la ESS solamente para activistas? ¿No sirve para el resto de personas? El reto de superar estas contradicciones deviene prioritario si se pretende extender la ESS a toda la sociedad. Mientras no se resuelvan estos dilemas no se podrán conquistar los corazones y las mentes de las mayorías, que seguirán viviendo hipnotizadas, si no subyugadas, a los imaginarios del capitalismo. Para romper este límite, la ESS debería dar valor -y comunicar más y mejor- a sus prácticas, sus emprendimientos solidarios y pasantías, sus propuestas de políticas sociales y de empleo y, muy especialmente, a los testimonios de las personas normales y corrientes que VIVEN en y para la ESS, no solamente como aspiración sino como proyecto de vida, concreto y objetivo.

Reto 6. La trampa de los sesgos reduccionistas de escala y de enfoque

Otro efecto de miopía que limita e inhibe el potencial de crecimiento de la ESS es la excesiva focalización hacia los procesos internos, tanto en la escala en la que se pone el foco como en el enfoque con el que a veces se promueve la ESS. Focalizarse excesivamente en las iniciativas y la escala micro, dejando de lado procesos de escala comunitaria, local, regional e internacional, es un error estratégico que debería ser evitado; al igual que pensar que el cooperativismo es la única forma de transformación socioeconómica posible. Ambos reduccionismos llevan implícito un sesgo excluyente que puede dificultar el pleno desarrollo de la ESS. Es dando valor a la dimensión política en sus contextos sectoriales, territoriales y temáticos, incluso en los presupuestos y planes de negocio, como se crearán las condiciones para superar estas limitaciones. No se trata solamente de sobrevivir, sino también de actuar sobre la realidad para transformarla, y esto requiere de estrategias locales y globales, sectoriales y multisectoriales, temáticas y multidisciplinares.

Reto 7. La I+D y el trabajo en red como vectores estratégicos potenciadores del cambio

El capitalismo invierte ingentes cantidades de dinero en I+D y en asegurar que sus redes de afinidad funcionen de la forma más eficiente y eficaz posible, sacando el máximo partido a las nuevas tecnologías de la información y comunicación. El sector de la ESS se muestra muy débil en esta faceta, inhibiendo en gran medida el potencial innovador de la ESS para la transformación social. Si bien es cierto que se empieza a disponer de algunos pocos estudios sociológicos y políticos del sector, no es suficiente y todavía hay mucho recorrido por delante. Se da la circunstancia de que son muchos los frentes ciudadanos puestos en pie en las últimas décadas, y que todos ellos tienen por lo menos el objetivo común de transformar el sistema económico dominante, de ahí la gran importancia de establecer y articular alianzas estratégicas entre estos movimientos. Hay que acercar y establecer puentes de diálogo y coordinación entre la ESS y, por ejemplo, movimientos como el Creative Commons y los comunes, el software-hardware libre y códigos abiertos, soberanía alimentaria, agroecología y reforma agraria, sindicatos de base, colectivos de mujeres y migrantes, ciudades en transición, educación pública y emancipadora, enfoque de derechos, teatro del oprimido, partidos políticos progresistas, etc. A este proceso se le denomina convergencia y en algunos casos ya se han empezado a establecer vínculos en diferentes intensidades, escalas y niveles de articulación. Se trataría de lanzar retos y desafíos a todos estos movimientos para identificar e integrar internamente todos los aspectos comunes que les unen y poder así establecer un frente unitario de acción política para la transformación social. Un frente que articule de forma intrínseca los discursos y prácticas de denuncia, incidencia, resistencia, lucha y construcción colectiva de alternativas; hacerlo de forma sistemática y lo más transversal posible. Sirvan los mapas y cartografías anticapitalistas como ejemplo de herramientas aglutinadoras y articuladoras de las microiniciativas a escala local y global.

Reto 8. Economías feministas y relaciones de poder

Por último no podemos obviar otra de las grandes contradicciones y retos de la ESS para su pleno desarrollo. Tiene que ver con la forma como se articulan las relaciones de poder en el interno del movimiento. Al margen del modelo económico en el que nos situemos, persiste un paradigma dominante y profundamente arraigado, según el cual se siguen replicando modelos patriarcales y jerarquizados en los procesos de toma de decisiones, imperando la dictadura del discurso e invisibilizando un aspecto clave en el desarrollo del movimiento, como son los trabajos reproductivos que subyacen a todo proceso productivo. La economía feminista rompe con estos esquemas y profundiza en la necesidad de feminizar las relaciones de poder si realmente se pretende llevar a cabo un cambio profundo de paradigma. En este sentido, la economía solidaria será feminista o no será.

Ya para acabar, y teniendo muy presentes todas las contradicciones y las amenazas, tanto internas como externas, a las que es necesario hacer frente, una de las mayores preocupaciones debería orientarse a saber por qué cuesta tanto movilizar a las personas.

Siendo realistas, el corto plazo se presenta extremadamente complejo y lleno de obstáculos, así que se trataría de seguir sembrando las simientes que permitan crear un contexto en el que cambio social y económico sea factible; proceso que deberán culminar las generaciones futuras.

Mientras tanto es importante armarse de coraje, paciencia y sabiduría, y no escatimar en ambiciones, logros y transgresiones.

Sirva como epitafio el siguiente proverbio africano: «Es fácil escuchar un árbol caer, pero nadie escucha todo un bosque crecer». En este sentido, la economía solidaria debería erigirse más como una escuela de producción de subjetividades y posibilidades (un CAMINO) que como una solución en sí misma para la humanidad.