Pasar al contenido principal

Solar Antono Grilo

Desde la ocupación en junio 2010 del Solar Antonio Grilo (de propiedad municipal), el colectivo más continuo en el espacio ha sido el Jardín Maravillas, que formaba y sigue formando parte del Patio Maravillas.
A través del trabajo de difusión de la iniciativa, tanto en el barrio como entre participantes de otros espacios similares (Esto es una Plaza, El Campo de la Cebada, etc.), en otoño 2011 el proyecto crece con gente que proviene en su mayor parte de un grupo de consumo en Malasaña y la Asamblea de Malasaña. A partir de este momento, aumentan y se diversifican las actividades en el Solar de Grilo: se organizan charlas y eventos, y se crea un Cine de Verano.
A finales de 2013 se incorpora el Mercado Agroecológico, del que forman parte productores y productoras locales, y cuyos principios se basan en: autoempleo, punto de encuentro entre personas elaboradoras y consumidoras de productos cercanos y de temporada, artesanales y ecológicos.
El Solar de Grilo se ha concebido desde sus inicios como espacio para construir en común y generar otra forma de hacer política basada en la autogestión y la horizontalidad. Es un lugar donde las personas pueden desarrollar proyectos y convivir con otros muchos reivindicando el uso público del espacio. Reivindica así su derecho a construir una ciudad entre todas las personas que deseen habitar el espacio gestionándolo democráticamente.
El Solar de Grilo participa en el Mercado Social de Madrid (MES Madrid) a través de la comisión de certificación social participativa (CSP) y pertenece también a la red de huertos urbanos de Madrid apoyando iniciativas como Madridagroecologico.
El Solar de Grilo también forma parte del Patio Maravillas y tiene una vinculación fuerte con la Asamblea de Malasaña, la RAL (Red Agroecológica de Lavapies) y la ISAM (Iniciativa por la Soberanía Alimentaria de Madrid).
 

Herramientas

DEMOCRACIA ECONÓMICA

El empoderamiento individual y colectivo ha hecho posible la actividad, así como el respeto mutuo y la cooperación entre los grupos que conforman el espacio: respetando, consensuando y/o rotando responsabilidades o funciones. La creación de diferentes niveles de participación facilita los procesos de politización suave. Se trabaja el consumo responsable a través del mercado agroecológico o el reciclaje del compost, así como el aprendizaje en el huerto y las diferentes actividades centradas en la soberanía alimentaria. El cine también supone un acercamiento a proyecciones que abarcan diferentes temas políticos y sociales. El Mercado Agroecológico de Malasaña es una iniciativa creada para dar a conocer la actividad de productores y productoras locales, acercando de esta manera experiencias de consumo y producción fuera de los circuitos convencionales (cuyos precios suelen estar desvirtuados). Las actividades se financian con la realización de eventos y mediante el apoyo del Patio Maravillas a un fondo común con el que se cubren las necesidades del espacio.

ACCIÓN ECO-SOCIO-POLÍTICA

La defensa de los espacios colectivos autogestionados es la principal incidencia política que marca el espacio, siendo éste de titularidad municipal. La agroecología y la soberanía alimentaria son también una línea fundamental de actuación, a través del desarrollo de un huerto urbano y un mercado agroecológico semanal, apoyando campañas contra el TTIP (Tratado de Libre Comercio), con proyecciones sobre soberanía alimentaria (Food Inc, etc), exposiciones de otros colectivos o grupos de consumo (BAH, Surco a Surco), comidas populares con productos de la zona, etc. La crisis económica ha supuesto un punto de inflexión para la profundización en la implicación en el desarrollo de la economía solidaria.

IGUALDAD

La asamblea es mayoritariamente femenina, integrada por personas que a título individual participan en movimientos feministas, y se han realizado eventos de colectivos externos que trabajan el tema de género desde distintos ámbitos. El proyecto del mercado agroecológico nace con el objetivo de reducir las desigualdades sociales a través de la creación de empleo para personas es situación de precariedad y con proyectos vinculados con la soberanía alimentaría, la producción local y la sostenibilidad medioambiental.

TRANSFERIBILIDAD Y REPLICABILIDAD

La colaboración con otras experiencias similares compartiendo saberes en modelos de gestión y procesos colectivos abiertos a la ciudadanía permite replicar y transmitir la iniciativa.

Entrevista

¿Cuáles son los hitos clave de vuestra trayectoria para llegar a donde estáis ahora?

En el año 2010 el Patio Maravillas ocupa un solar de propiedad pública sin uso; poco a poco va mejorando para acondicionarlo y poder hacer uso del mismo como espacio de encuentro vecinal. Su primera actividad permanente fue el huerto urbano y lo llevó a cabo el colectivo de Jardín del Patio Maravillas. A finales del 2012 una nueva oleada de personas, en su mayoría vecinas del barrio, en pleno crecimiento del movimiento 15 M, nos unimos para participar en el huerto creando la asamblea de gestión del espacio. En verano de 2013 comienza la proyección de cine semanal y en 2014 el mercado agroecológico que se celebra también de forma semanal, dos de las actividades con mayor participación. Nuestra última incorporación viene de la mano de “Tejiendo Malasaña” que han decidido apoyar el uso del espacio desarrollando su actividad los sábados en el Solar y ya tenemos otros grupos de consumo interesados en realizar entre semana la recepción de los pedidos.

¿Qué es lo que mejor ha funcionado?, ¿de lo que estáis más orgullosas?

El primer objetivo alcanzado y del que nos sentimos orgullosas es la convivencia de diferentes personas y proyectos en un mismo espacio, con un funcionamiento horizontal y autogestionado. El apoyo mutuo entre los distintos proyectos, como por ejemplo, la configuración de un colectivo estable formado entre productores/as, consumidores/as y otros vecinos y vecinas usuarias del espacio para abordar iniciativas y proyectos comunes. También estamos orgullosas de haber transformado un solar en un espacio, construido colectivamente, que cuenta con mobiliario infantil, una estructura de madera, un banco de trencadis, y que está abierto a la utilización por parte de diferentes iniciativas. El ofrecer productos de calidad locales, artesanales y ecológicos, como los que se ofrecen en el mercado. Poder contar con un espacio verde con plantas de todo tipo en un lugar que se encuentra entre Gran Vía y Plaza de España, pleno epicentro del asfalto madrileño.

¿Qué os queda por hacer? ¿Principales retos?

Nos gustaría tener un horario más amplio de apertura con más días a la semana, ya que hasta ahora sólo está abierto tres días a la semana: sábados para el mercado, domingos para el huerto y los jueves de verano para el cine. Nuestros retos son consolidar los proyectos actuales, seguir legitimando el espacio con su actividad para mantenerlo en el tiempo y conseguir que sigan llegando más iniciativas que continúen enriqueciendo el Solar.

Dad dos claves que ayuden a alguien que quiera iniciar un proyecto similar.

Tener mecanismos de decisión horizontales y participativos por todas las personas que deseen implicarse en el espacio.

¿En qué manera hacéis incidencia política sobre los titulares de obligaciones para que se garanticen los derechos (cambios legislativos, cambios en actuaciones concretas...)?

Usando un espacio de propiedad pública para cubrir necesidades que tenemos las vecinas y las administraciones no cubren.

¿Cómo se favorecen los procesos de empoderamiento de los titulares de derecho en un sentido amplio?

La asamblea del Solar de Grilo está abierta a todas las personas que quieran participar en ella para colaborar en las actividades que ya se llevan a cabo y plantear nuevos proyectos. Las vecinas del barrio disfrutan del espacio, se les invita a acudir al mercado, el huerto, el cine y otros eventos como comidas populares y talleres.

¿Cómo se favorece o garantiza el ejercicio de derechos a través de vuestra actividad, o vuestra manera de organizaros, etc?

Hacer uso de un espacio con las actividades que las vecinas deciden por sí mismas de forma horizontal. Poder consumir de forma responsable alimentos de producción local y ecológica, construyendo soberanía alimentaría en nuestro cotidiano.