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Potencial de Crecimiento de la ESS

Autor/a: 
Carlos Askunze Elizaga - REAS Euskadi

Es un hecho constatable que, especialmente en los últimos años y al albur de las consecuencias de la crisis multidimensional del sistema capitalista, la economía social y solidaria (ESS) ha ido adquiriendo un mayor protagonismo público. La proliferación de diversas iniciativas alternativas, el crecimiento de las redes de economía solidaria y su reconocimiento como movimiento social, la intervención cada vez más significativa en sectores estratégicos y vedados históricamente a estas prácticas (finanzas, energías, comunicación…), el incremento del interés académico y universitario en estas temáticas, así como el mostrado por parte de organizaciones sociales y políticas, son ejemplos que muestran la actualidad de la ESS.

Este hecho no se explicaría sin el crecimiento de la indignación que el capitalismo está generando en sectores amplios de la ciudadanía, así como en la autoorganización de cada vez más personas que impulsan cotidiana y colectivamente propuestas alternativas. Pero no hay que olvidar que otros factores han influido en esta realidad, entre los que cabe citar el crecimiento como movimiento sociopolítico y económico de estas experiencias en América Latina, así como su institucionalización y regulación legislativa en varios países que tratan de impulsar propuestas alternativas al neoliberalismo, el creciente reconocimiento social e institucional de esta realidad emergente en diferentes países europeos, su inclusión en las agendas políticas del ciclo de movilización altermundista y del Foro Social Mundial y, especialmente en nuestros entornos, el trabajo que vienen desarrollando desde hace más de dos décadas REAS-Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria.

Pero con ser cierto este protagonismo, es evidente que nos encontramos también en una coyuntura que suele denominarse políticamente como una «ventana de oportunidad» para el impulso de propuestas novedosas, innovadoras y alternativas, en este caso en la esfera económica. Es decir, la ESS ha crecido en nuestro entorno en visibilidad y en impacto, pero es muchísimo mayor el potencial que encierran sus propuestas: la ESS sigue siendo una visión y una práctica todavía insuficientemente extendida.

Cabe, por tanto, identificar aquellos retos que aparecen como indispensables para desplegar el potencial de crecimiento de la ESS que, resumidamente, podríamos agrupar en dos ámbitos prioritarios: fortalecer el movimiento de la ESS como sujeto político-económico y crecer en agregación ciudadana comprometida con nuevas formas de hacer y practicar economía.

En primer lugar es necesario fortalecer el movimiento social de la ESS como sujeto capaz de formular y desarrollar propuestas políticas, así como un sector que crezca en impacto económico. Enfrentar esta doble dimensión implica, al menos:

  • Construir discurso y conocimiento al servicio de las prácticas alternativas de la ESS, tejiendo alianzas con ámbitos dedicados a la investigación, así como con las corrientes de economías críticas como la feminista y la ecológica.
  • Fortalecer el trabajo en red a todos los niveles (local, nacional, estatal e internacional) priorizando la construcción de sujeto político de referencia.
  • Desarrollar propuestas de políticas públicas que transformen la economía, interlocutando para ello con otros agentes y movimientos económicos, sociales y políticos.
  • Promover la intercooperación como herramienta eficaz para el crecimiento y sostenimiento de iniciativas a menudo fragilizadas, especialmente relacionando las iniciativas en los diferentes ámbitos del ciclo económico (finanzas, producción, comercio y consumo).
  • Impulsar espacios para el impulso del emprendimiento colectivo en ESS, fomentando la creación y/o reconversión de iniciativas económicas.

El potencial de crecimiento de la ESS radica también en la capacidad del movimiento de agregar a un mayor número de ciudadanos y ciudadanas que apoyen activa y conscientemente la construcción de espacios económicos alternativos, bien con sus recursos, con su militancia o con su trabajo. Especialmente cabe destacar en este sentido cuatro retos:

  • Dedicar mayores recursos a iniciativas educativas, de sensibilización ciudadana y comunicación que permitan incorporar a nuevos sectores de la población a las iniciativas de la ESS.
  • Impulsar la agregación ciudadana a través de propuestas de consumo crítico, consciente y transformador en espacios cooperativos (finanzas éticas, energías alternativas, alimentación, comunicación, etc.)
  • Construir redes de mercado social de ESS, donde se genere una comunidad de organizaciones y de ciudadanía capaz de autogestionarse la producción y consumo de cada vez más servicios y productos desconectados del mercado capitalista.
  • Desarrollar formas asociativas alternativas de intercambio y relación comercial (monedas sociales, bancos del tiempo, trueque, etc.).

Asumir estos retos y darles respuesta desde la inteligencia colectiva y el trabajo cooperativo es la tarea principal que tiene el movimiento de la ESS si quiere aprovechar las oportunidades que ofrece la coyuntura actual para impulsar el crecimiento de su impacto político y económico. No olvidemos que con ello podemos contribuir significativamente a la construcción de una economía más justa y solidaria que ponga en su centro la sostenibilidad de una vida digna y feliz para todas las personas.