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Multisectorialidad

Autor/a: 
Jordi Ribas - XES

En la medida en que la economía solidaria se propone como pieza clave de un modelo económico alternativo al capitalista, una parte importante del recorrido hecho por el sector en los últimos 25 años se ha centrado en ir creando las condiciones contextuales y estructurales que están haciendo posible su consolidación y, más recientemente, su extensión. A estas alturas es ya una realidad que la economía solidaria aporta multitud de soluciones a situaciones concretas, mostrando toda su capacidad de innovación y transformación social en prácticamente cualquier situación imaginable. Dos de los secretos de este éxito son que, por un lado, se trata esencialmente de iniciativas colectivas autogestionadas, en sus múltiples formas y combinaciones (cooperativas, asociaciones, sociedades mercantiles sin ánimo de lucro, fundaciones, sindicatos, redes, grupos informales, etc.) y, por otro, presenta un abanico de servicios y productos cada vez mayor y más amplio, que por consiguiente cubre necesidades de todo tipo relacionadas con la vida cotidiana de personas y organizaciones.

Efectivamente la multisectorialidad de la economía solidaria es una realidad ya consolidada, y una condición previa para que el sector inicie una nueva etapa de expansión. Este moldeamiento multidisciplinar en formas y contenidos se ve reforzado por las dinámicas internas y la capacidad innovadora del sector, pero también por la presión externa ejercida por una nueva y emergente ciudadanía que ha tomado conciencia de la necesidad de un cambio profundo de actitud para salvaguardar la riqueza natural y cultural de la Tierra y la civilización humana. Desde esta posición consciente, todos los actos cotidianos de trabajo y de consumo toman una relevancia crucial por el potencial transformador que atesoran. Dónde depositar los ahorros, a quién pagar los servicios básicos de energía o agua, a quién contratar la telefonía o los seguros, de dónde proceden los productos que se compran y consumen, en qué condiciones han sido elaborados, qué impacto social y ambiental ejerce la actividad económica desarrollada, etc. pasan a ser cuestiones relevantes y cruciales, que demandan un sistema económico mucho más transparente, participativo, sostenible, orientado al bien común y al servicio de los derechos humanos.

Uno de los retos a corto y medio plazo pasa por seguir dando a conocer, más y mejor si cabe, la gran y variada oferta que se ofrece desde la economía solidaria. Dado el gran número de sectores económicos tipificados, esta publicación se ha centrado sólo en experiencias de siete sectores económicos, elegidos de forma colectiva, sectores estratégicos y de gran relevancia en nuestras vidas cotidianas.

Estos sectores son:  

  • Vivienda
  • Aimentación / Soberanía alimentaria
  • Finanzas
  • Energía
  • Cultura
  • Comunicación
  • Reciclaje y recuperación