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Finanzas

Autor/a: 
Xavi Teis - COOP57

Las finanzas éticas basan su fuerza en un enunciado tan sencillo como potente: incorporar, a las decisiones de ahorro e inversión, criterios no económicos que sirvan para generar valor social en la economía y la sociedad.

Su objetivo es captar recursos económicos de la sociedad para canalizarlos hacia la financiación de empresas y entidades que, con su actividad, generen impactos positivos para el conjunto de la sociedad. Por lo tanto, realizan una labor de intermediación financiera, pero añadiendo objetivos sociales a esta actividad.

Aportan otra visión de la banca y las finanzas en general, y han demostrado que se pueden desarrollar con otros objetivos, otros valores y otras prioridades. Las finanzas éticas han hecho patente que un banco puede funcionar siendo una entidad sin ánimo de lucro, que no es necesario que los sueldos de los directivos vayan ligados a los posibles beneficios de la entidad para hacer bien su trabajo, y que aunque el producto negociado sea el dinero, éste no tiene por qué ser la prioridad. En definitiva, han demostrado que se puede ejercer la actividad financiera con valores, teniendo en cuenta las consecuencias de sus acciones y poniendo a las personas en el centro de la actividad.

El origen de las finanzas éticas se remonta a la década de los 60, cuando bajo el paraguas de los movimientos sociales, especialmente los movimientos por la paz y ecologistas, se empezaron a diseñar iniciativas que no confrontaran los valores personales con los valores que se daban al dinero y, por lo tanto, que no invirtieran en sectores nocivos para la sociedad, que vulneraran derechos humanos, laborales o medioambientales. A partir de ahí, se dio un paso más y se pensó que, aparte de dejar de financiar sectores negativos determinados, se añadieran criterios propositivos y se financiaran iniciativas que aportaran un valor positivo a la sociedad.

En el Estado español, se tardó un poco más en tener iniciativas sociales que desarrollaran instrumentos de finanzas éticas. Una de las primeras entidades fue Acció Solidària contra l’Atur, que nació con el objetivo de poder conceder préstamos de autoempleo a personas excluidas del sistema financiero con un sistema sin intereses.

Después nació Coop57, en el año 1995, a raíz de una lucha obrera de antiguos trabajadores de la editorial Bruguera. Nació como cooperativa de servicios financieros y con el objetivo de ser una herramienta que ayudara a proyectos de empleo en formato cooperativo, ya fuera en la recuperación de empresas o en la creación de nuevos proyectos. Con el tiempo, Coop57 abrió su ámbito de actuación al conjunto de la economía social y solidaria. Actualmente cuenta con más de 3.000 personas socias y unas 650 empresas y entidades de la economía social y solidaria.

También es una cooperativa de servicios financieros Oikocredit. El proyecto, de raíz holandesa, combina los principios de las finanzas éticas y la cooperación al desarrollo ya que los recursos económicos que capta los destina a financiar proyectos ubicados en países empobrecidos. En el año 2000 se creó la asociación Oikocredit Catalunya como parte de la cooperativa.

En el ámbito propiamente bancario, en el año 2003 nació FIARE en Euskadi, con el objetivo de crear una entidad bancaria (formal y regulada) que pudiera operar en todo el Estado. Recientemente se ha constituido Fiare como entidad operativa y reconocida por el Banco de España como parte integrante de la banca ética cooperativa italiana Banca Popolare Ética.

Todas estas iniciativas ofrecen distintas respuestas a distintas necesidades financieras que se complementan entre sí. La importancia de desarrollar un modelo financiero alternativo es imprescindible en la construcción de otra economía. En el contexto actual de pérdida de soberanía y de derechos en muchos aspectos de nuestra sociedad, estas entidades nacen y existen para ayudar a garantizarlos.

Todos los proyectos explicados son de raíz cooperativa, donde la propiedad se distribuye entre sus socios y socias, y por lo tanto pertenecen a la sociedad y su actividad no tiene otra salida que revertir, en positivo, hacia la misma, ofreciendo una oportunidad para recuperar soberanía económica con el control comunitario de estas entidades financieras. Fruto de la consolidación de este universo de experiencias e iniciativas, se ha creado recientemente la Mesa de las Finanzas Éticas y Solidarias como sectorial de finanzas en REAS Red de Redes, con el objetivo de ser un espacio para articularse y encontrarse, generar sinergias e incidir en la consolidación y promoción de las finanzas éticas en el territorio.

Las finanzas éticas luchan para devolver la soberanía económica a las personas, tanto en el ahorro como en la financiación, para garantizar el acceso al crédito buscando fórmulas para que todos los proyectos con valor social puedan desarrollarse y aportar beneficio y riqueza a la sociedad. Entidades financieras que se entienden a sí mismas como simples herramientas al servicio de la economía, la sociedad y las personas para que éstas se puedan desarrollar bajo los principios de democracia, igualdad, solidaridad, sostenibilidad, arraigo territorial y dimensión comunitaria.